FÁCIL POR FAVOR
El hedonismo fácil y exacerbado vicia de manera insólita la sociedad actual. La necesidad de obtener una recompensa inmediata se traduce en una vorágine huracanada de consumo que arrasa con materia y sentimientos sin clemencia ni piedad alguna.
No hay modo de detener el tiempo e inconscientemente agotamos las posibilidades e inquietudes del alma de un modo tan fugaz como una perfecta lluvia de estrellas. Caer para brillar y perder ese fulgor de sopetón; para sentirse al menos vivo y querido en el transcurso de un viaje donde los detalles, humanidad y el hambre de aprender quedan relegados a un rincón.
Somos personas resolviendo pasatiempos de nivel extremadamente sencillo buscando terminar el libro sin poder recordar su nombre y menos aún el contenido el próximo día.
Instrumentos mecanizados que se “zombifican” lentamente llenando las arcas de contenido inerte y vacío. El mismo que por desgracia vende y recrea cada vez a precio más elevado las almas que algún día serán nuestro futuro.
Robots de última tecnología que un buen día olvidaron las reglas de cómo jugar a ser humanos.
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